En medio de la expectación que genera la visita del papa Francisco a México, surge el dato estadístico que genera tensión entre la Iglesia Católica y el Gobierno Mexicano, y se trata del asesinato de 40 religiosos en la última década, y 11 son en el gobierno de Peña Nieto, dejando en el imaginario colectivo a México como uno de los países más peligrosos para ser sacerdote en América Latina.

De acuerdo al informe; elaborado por el Centro Católico Multimedial del Episcopado Mexicano; desde 1990 hasta 2015, han aumentado los homicidios en un 275% convirtiendo a México en un país de ‘observación especial’, comparándolo con India, Pakistán, Turquía y Egipto donde se evidencian conflictos de intolerancia y violación a los derechos humanos.

Las agresiones no diferencian clase sacerdotal, va desde sacerdotes hasta sacristanes, pasando por seminaristas, diáconos y otros religiosos. No más en el mandato de Felipe Calderón, (2006-2012) caracterizado por ser desastroso en materia de protección a los miembros de la Iglesia Católica, fueron asesinados 17 sacerdotes, sin embargo, en el gobierno de Enrique Peña Nieto, que tan solo lleva tres en la dirección del país, ya han asesinado a 11 sacerdotes, 2 están desaparecidos, un seminarista y un sacristán que también murieron a manos del crimen organizado.

Es así como el actual gobierno de Peña Nieto se perfila como el más sangriento de la historia en materia religiosa para los mexicanos.