Los sobornos que la firma brasileña Odebretcht repartió por Latinoamérica también salpicaron a los dos rivales de las elecciones presidenciales colombianas de 2014. Así lo indican las investigaciones de las Fiscalías de Brasil y Colombia. Pero tanto Juan Manuel Santos como Óscar Iván Zuluaga aseguran con idéntica firmeza que nada irregular cometieron, que son impolutos. Y en el entorno presidencial agregan que en la remota posibilidad de que algo turbio se hubiera colado en la campaña electoral, fue sin el conocimiento del aspirante.

La Fiscalía General de Colombia afirma que la citada empresa destinó un millón de dólares, que le hicieron llegar a Santos en maletines repletos de billetes. La de Brasil indica que Oscar Iván Zuluaga recibió su ayuda en especie: Odebretch pagó bajo la mesa una parte de la elevada minuta del gurú electoral brasileño Eduardo Duda. Como Zuluaga perdió, no hubo contraprestación conocida, pero el Gobierno Santos concedió a dedo a Odebretch la autopista Gamarra-Ocaña, al norte del país, y hay otros contratos bajo sospecha.

“Se ha establecido que el señor Otto Bula, preso por recibir sobornos de Odebretch a cambio de obras, tramitó en el año 2014 dos giros hacia Colombia, que fueron monetizados en su momento por la suma total de un millón de dólares, cuyo beneficiario final habría sido la gerencia de la campaña Santos Presidente-2014”, soltó como una bomba el martes el Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez.

Si bien en rueda de prensa posterior matizó que no podía establecer que el dinero terminó en la campaña y algunos políticos insinuaron intereses particulares para hacer la acusación, en entrevista con EL MUNDO reafirmó que no tienen dudas de la credibilidad de lo dicho por el ex senador Otto Bula. “Lo dije porque me piden un recibo de un dinero que dieron en un maletín o una fotografía de la entrega”, comentó a este diario en tono irónico. “Se trata de la declaración bajo juramento de un señor que está preso y que no sólo se autoincrimina, sino que en caso de falso testimonio, a los delitos que ya afronta se le sumarían los años que conlleva cometerlo”.

También, indica, generan credibilidad a su entidad las pruebas que aportó Bula sobre la ruta del dinero y los falsos contratos que firmaron para justificar pagos. “Siempre nos acusan de politizar las decisiones, unos días somos santistas, otros uribistas, otros de otro partido. No les hacemos caso. Nosotros nos basamos en pruebas”.

En su confesión, con la que Bula busca beneficios judiciales, el ex senador acepta que él se quedó con el 10% de comisión, como habían convenido, y entregó los maletines con el resto del millón de dólares en dos fechas distintas. Lo hizo en un hotel del norte de Bogotá, a un íntimo amigo de Roberto Prieto -gerente de la campaña santista- que hizo de intermediario.

Desde Casa Nariño emitieron un comunicado, firmado por el gabinete de Santos al completo, rechazando las acusaciones. Aseguran que el mandatario es “intachable”, y consideran “absurdo e inaceptable” que “personajes de dudosa reputación, con una simple declaración y sin prueba alguna, pretendan enlodar la campaña presidencial”.

La Fiscalía General compulsó copias al Consejo Nacional Electoral, responsable de escrutar las campañas y sancionar a los que cometan irregularidades. Distintas voces, como la ex senadora Claudia López, candidata presidencial del Partido Verde, han pedido la dimisión de Santos y de su vicepresidente, Vargas Lleras.

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