Con el fin de llevar a cabo su investigación, Nataly Díaz, recorrió las principales troncales de la ciudad, con el fin de identificar las fachadas inactivas, los inmuebles abandonados y espacios vacíos tras las obras realizadas para ampliar las vías.

Lo que dio como resultado 64 fachadas inactivas, 43 espacios vacíos y 52 inmuebles abandonados.

Según la investigadora, esto, es producto de las demoliciones para la prolongación de las vías. Y muchas de las edificaciones fueron abandonadas porque se vio afectado el comercio y el tránsito peatonal por estas zonas consecuencia del medio de transporte.

Este ‘paisaje residual’, como se le ha denominado, genera en la ciudadanía una percepción negativa, de pobreza en el paisaje urbano, de zonas inseguras.

Las dos grandes troncales que generan mayor negatividad son la carrera décima y la avenida Caracas, debido a que presentan alto nivel de suciedad, ausencia de espacios verdes, gran presencia de habitantes de la calle y casas deshabitadas.

Mientras que la NQS y la Avenida El Dorado, tienen una percepción más positiva.

De acuerdo a las indagaciones, se concluyó que existen vacíos en la normatividad que no permiten la construcción de un paisaje urbano integral.

Solo se piensa en la construcción de vías y proyectos de movilidad sin contemplar cómo puede verse afectado el paisaje urbano. “…al no haber una visión integradora del paisaje, cada entidad tiene funciones divididas y por esto la ciudad se va armando a retazos […] Para evitar estos espacios abandonados, se podría haber generado en paralelo un proyecto de renovación. Si bien esto no es función directa del IDU, una articulación de todas las entidades permitiría la ejecución de proyectos conjuntos, para que todo el espacio se renovara al tiempo…”, señaló Nataly Díaz.

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