Una niña de 4 años, que pedaleaba sobre su bicicleta junto a su madre por las calles de Taipéi, fue decapitada a plena luz del día con un cuchillo de grandes dimensiones por un hombre de 40 años, sin ningún motivo aparente.

El hombre de 40 años, tenía un historial de delitos relacionados con drogas, llevaba un buen tiempo desempleado y había buscado tratamiento psicológico.

A pesar que, este asesinato fue el último de una serie de ataques al azar ocurridos en la isla en los últimos meses y es el tercero hacia un niño en los últimos cuatro años. Los taiwaneses aseguran que este tipo de crímenes no suelen ocurrir en esta pequeña isla. Taiwán es considerada el segundo lugar más seguro del mundo por su baja tasa de criminalidad, según los estudios internacionales.

“…Esto no es un problema criminal, sino social. [ …] Toda la red de seguridad de la sociedad presenta fisuras. Deberíamos preguntarnos si tenemos suficientes recursos para ayudar a los desempleados y a los enfermos mentales. […] El sistema de prevención de delitos en Taiwán es bueno y la tasa de criminalidad ha descendido significativamente a una cifra mínima con respecto al año pasado” dijo Huang Tsung-jen, Subdirector General de la Policía Nacional de Taiwán.

Aún así la gente sigue conmocionada por el hecho, hasta el punto, que legisladores propusieron inmediatamente una ley que condena a muerte a los que asesinen a niños. Aunque organismos internacionales condenan que Taiwán mantenga dicha decisión, sin embargo los taiwaneses la apoyan mayoritariamente e incluso quieren que se amplíe a más casos.

Muchos de ellos creen que este fenómeno se debe a que a los jóvenes se les están transmitiendo valores poco adecuados y a una alta exigencia para que sean exitosos, además que se ha venido perdiendo los vínculos familiares.