En la Constitución de 1991 se reglamentaron los mecanismos de participación ciudadana en Colombia y desde esa fecha todos los ciudadanos pueden acudir a ellos, siempre y cuando, cumplan con todos los requisitos de ley.

En el caso de las revocatorias, que es el tema que está de moda en el país por el primer año de mandato de gobernadores y alcaldes, se han promovido 166 peticiones de este estilo pero sólo 55 llegaron a las urnas.

En el caso de la revocatoria que se está promoviendo en Bogotá los datos arrojan varias cifras interesantes que, sin duda, serán tenidas en cuenta por las autoridades electoral.

Cada comité deberá recolectar 271.129 firmas, correspondientes al 30 % de la votación total de Peñalosa cuando ganó alcaldía con 903.764. Si se reúnen esas rúbricas inmediatamente, previa revisión, se convocará a las urnas.

Para que la revocatoria sea efectiva se requiere que el 40 % de las 2.729.902 que votaron en la elección para la alcaldía de Bogotá acudan a las urnas. Si se logra ese porcentaje (1.091.960), el mecanismo será válido y ganará la opción que tenga la mitad más uno de los votos ciudadanos. Esto quiere decir que Peñalosa podría ser revocado con tan solo 545.981 votos si se hacen las cuentas basándose en la participación del 40%.

Para la jornada se instalarán 13.281 mesas de votación en toda la capital del país y el potencial de sufragantes será de 5.453.086.

Para esa logística se requieren 45 mil millones de pesos y en caso de convocar elecciones habrá que invertir otra suma igual, razón por la cual los dos procesos costarían 90 mil millones de pesos.

Nunca desde los años 90 una revocatoria ha sido positiva y por varias razones no prospera.

1. No se recolectan las firmas necesarias.

2. No se consigue el número de votos requeridos.

3. Cuando se aprueba la revocatoria ya queda poco tiempo para el mandatario local o departamental termine su funciones.

4. Los mismos promotores deciden renunciar a la iniciativa.

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