El presidente Nicolás Maduro cree que le queda bien emplear el doble sentido. Está equivocado. Para eso hay que ser inteligente y sagaz y él no es ni lo uno ni lo otro (sino todo lo contrario, como diría aquel expresidente tachirense). Su humor es trasnochado y desluce mucho. Así que calladito se ve más… bueno, debe tener cerrada la boca por más tiempo.

Uno de los que critica el pretendido “humor” de Maduro es el presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, quien condenó que el mandatario muestre en cadena nacional“tubérculos gigantes” como yucas, pepinos y zanahorias “para sus ociosidades mentales”, en momentos en los que los venezolanos están padeciendo una aguda crisis alimentaria. Es que es una burla.

“Que agarre esas yucas, pepinos y zanahorias y se las dé al pueblo que está pasando hambre, en lugar de usarlas para sus ociosidades mentales”, manifestó Ramos Allup en una asamblea de ciudadanos que encabezó en Bobare, en la ciudad de Coro, estado Falcón.

El parlamentario también se dirigió al vicepresidente Aristóbulo Istúriz, quien, a juzgar por lo que le dijo Ramos Allup, habría puesto en duda sus preferencias sexuales, por lo que el diputado le aclaró (y no tendría por qué hacerlo) que es “heterosexual y felizmente casado”.

“No tengo nada contra los que tienen otras preferencias sexuales, pero yo no las tengo, así que diríjalas hacia otra parte”, recalcó.

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