Esta es la historia del sorpresivo desayuno en el que estuvieron a lado y lado de la misma mesa, el ex presidente Álvaro Uribe Vélez, “férreo crítico del proceso de paz con las FARC” y Humberto de La Calle, “el Jefe del equipo negociador del Gobierno”; ocurrió este martes en la casa del embajador de los Estados Unidos en Bogotá, Kevin Whitaker.

“…fue un desayuno con fruta, café, pan y huevos, el típico desayuno americano…”, dijo uno de los asistentes en diálogo con skarniopublico.com

La idea se le ocurrió al enviado especial del gobierno del presidente Barack Obama al proceso de paz, Bernard Bernie Aronson, quien después de consultar a unos y otros,  logró que fuera un desayuno, bajo el compromiso de “total confidencialidad”.

Por el gobierno colombiano asistieron Humberto de La Calle y el Ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas.

Uribe llegó con dos testigos expertos en el tema; el Senador Alfredo Rangel y el ex candidato Vicepresidencial del Uribismo, Carlos Holmes Trujillo.

Aunque se trataba de un desayuno programado para no más de dos horas, se extendió a cuatro horas y media. Fue un ‘desayuno almuerzo’, en el que se habló con franqueza sobre el proceso con las FARC, con el único propósito de escuchar argumentos y sobretodo sin la ilusión de buscar un acuerdo.

Entre bocado y bocado, el gobierno dejó la sensación de que aún no se puede asegurar que la firma del acuerdo final y definitivo de paz con las FARC, esté listo en el corto plazo. Una y otra vez de La Calle reiteró que si no hay entrega real de las armas, no hay nada que firmar. Este fue el único tema en el que ambas partes coincidieron.

Uribe por su parte reiteró sobre la necesidad de que haya cárcel efectiva para los responsables de delitos atroces, graves violaciones a los derechos humanos y delitos de lesa humanidad.

Se habló de zonas de concentración. Para el gobierno la concentración debe ser al final del proceso, para Uribe debe ser inmediata.

Según de La Calle, los temas hasta ahora acordados en la Agenda de Cuba no implican riesgo para la propiedad privada, para Uribe, sí hay riesgos.

Hubo una larga disertación sobre el acuerdo acerca de narcotráfico, conforme al Uribismo, ya se está aplicando a través de la suspensión de las fumigaciones propiciando, según el Centro Democrático, los cultivos de droga.

Otro de los temas que más generó controversia, fue el de la conexidad de ciertos delitos con el delito político. Ya que el Uribismo piensa que el secuestro y el narcotráfico no pueden ser considerados delitos políticos.

Al final del extenso desayuno, el Señor Aronson tomó la palabra para agradecer a ambas partes por tener el valor de ventilar cara a cara sus diferencias.