Ahora los delincuentes han optado por vestirse con los uniformes distintivos de las compañías de telecomunicaciones reconocidas y posicionadas en el mercado para ubicarse a la salida de los cinemas y abordar al joven incauto que sale o entra al lugar.

Al momento de abordar al joven, le ofrecen una promoción de minutos gratuitos que podrán obtener, a cambio de diligenciar un formato donde brinda toda la información personal necesaria, donde figuran nombres de los padres y teléfonos de contacto. Posteriormente para hacer efectiva la promoción de los minutos gratuitos, el joven debe apagar el celular durante dos horas aproximadamente, tiempo suficiente con el que comienza actuar el delincuente.

Durante el tiempo que tiene el joven apagado el celular, el delincuente llama a los padres diciéndoles que tienen al hijo en su poder, describiéndolo hasta como está vestido para que los padres crean aun más en la versión del extorsionista.

Finalmente, el delincuente le menciona a su víctima que si quiere ver a su hijo nuevamente con vida deberá cancelar una determinada suma de dinero. Los padres angustiados lo primero que hacen después de recibir la intimidante llamada es marcarle a su hijo, que obviamente tiene el celular apagado durante dos horas.

Al contactarse nuevamente con el delincuente, la padres presas del pánico, terminando cediendo a las pretensiones del victimario.

Cuando los padres logran contactarse con su hijo, se percatan que han sido víctimas de una extorsión.