El magnicidio ocurrido en 1990 del exlíder del M-19, Carlos Pizarro, ahora tiene a diez uniformados del Ejército y de la Policía en la mira de las autoridades. Estos oficiales que fueron escogidos para reforzar la seguridad del entonces candidato presidencial, deberán dar una explicación por su presunta responsabilidad en la muerte de Pizarro, ya que la Fiscalía cuenta con evidencia de que ellos habrían facilitado el acceso de la metralleta a la aeronave.

La Fiscalía ahora tiene la misión de determinar por qué razón el mismo funcionario que organizó el fallido esquema de seguridad de Bernardo Jaramillo, asesinado en el aeropuerto El Dorado el mismo año, fuese el mismo que realizó el esquema de seguridad de Carlos Pizarro.

Leonardo Cabana, Coordinador de la Dirección Nacional de Análisis y Contextos ‘Dinac’ indicó que “…Se tuvo que haber infiltrado esos esquemas de seguridad, […] además que una de las líneas de investigación apuntan a establecer cuáles fueron las redes de apoyo que tuvieron los grupos de narcotraficantes y las autodefensas para que pudieran materializar los crímenes que cometieron…”

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