Las amenazas del paro armado promovidas aparentemente por el Clan Úsuga, entre el 29 y el 30 de marzo, afectaron la cotidianidad de los habitantes y la población en general del suroeste antioqueño, sobre todo en el municipio de Tarso.

Por temor a ser víctimas de represalias por parte de las ‘Bacrim’ que organizaron el paro armado, la gran mayoría de establecimientos del municipio no abrieron sus puertas al público.

La empresa de Transportes Jericó se vio afectada, porque los criminales incendiaron sobre la vía un bus de su flotilla, que prestaba el servicio desde Medellín hasta Tarso. El acto ocurrió aproximadamente a las 2:30 pm, cerca a la vereda La Arboleda, a 10 kilómetros de Tarso. Algunos viajeros y lugareños indicaron que los culpables pertenecían a las autodefensas ‘Bacrim’.