El caso que más ha llamado la atención es el del Brigadier General, Luis Eduardo Martínez, cuyo nombre aparece mencionado insistentemente por capos del narcotráfico y de los paramilitares, que lo vinculan con recibo de millonarios sobornos a cambio de protección y colaboración logística. Salvatore Mancuso, Calos Mario Ramírez alias “Macaco”, Juan Carlos Sierra alias “El Tuso”, Hernando Bustamante alias “Rasguno”, y alias “Don Berna”, entre otros, son los delincuentes que desde las cárceles de Estados Unidos han hablado de su supuesta estrecha relación con Martínez, especialmente cuando fungió como comandante en Medellín y Antioquia en el grado de Coronel.

Lo que también llama poderosamente la atención en el caso del General Martínez, es que un propio compañero suyo, nada menos que el otrora poderoso General Mauricio Santoyo, que igualmente lo salpicó en sus más recientes delaciones ante la Justicia de Estados Unidos, donde se convirtió en testigo de cargo contra altos oficiales de las Fuerzas Armadas de Colombia, políticos y funcionarios públicos. De hecho, trascendió que ante las revelaciones de Santoyo, la Justicia Gringa y la DEA ya le abrieron un expediente preliminar, y que no se descarta que en breve le sea cancelada la visa de ingreso a Norteamérica, tal como ocurrió con el General Pinzón, Ex-jefe de la Dijín.

La situación de Martínez está al rojo vivo, a tal punto, que el Senador Carlos Fernando Galán ya tomó la decisión de aplazar la decisión de sus ascenso, hasta tanto, el propio Ministro de Defensa no acuda personalmente ante la comisión senatorial a explicar las razones por las cuales el nombre de este oficial fue postulado, sin tener en cuenta las investigaciones que ya hay abiertas en su contra, tanto en Colombia como en Estados Unidos, por su presuntos nexos con narcos

El oficial Martínez, se está defiendo diciendo que es víctima de una campaña de desprestigio de los delincuentes, que él mismo está tratando de capturar, como el caso de alias “Otoniel”, capo del cartel de narcotráfico de los Úsuga.

“…A quién le pasa por la cabeza que pongan a los ratones a cuidar el queso…”, dijo el oficial a los periodistas que los cuestionaron sobre las investigaciones. Y agregó: “…si yo fuera amigo de los narcos no me van a poner a atacarlos…” Una avezada periodista ripostó: “…General, ha habido casos en la Policía en los que sí han puesto a los ratones a cuidar el queso…”.

Otro caso que ha llamado la atención de los senadores y que será puesto en conocimiento del alto Gobierno, es el del General de la Policía Carlos Rodríguez, cuestionado por multimillonarias contrataciones en la Costa y los Llanos Orientales de sedes administrativas de la institución. De hecho, en su contra obra una investigación iniciada por un Juez Penal Militar en grado de teniente, quien una vez abrió las pesquisas lo trasladaron a otra ciudad y lo separaron de su núcleo familiar, según él, en retaliación por atreverse a semejante osadía.

El General Rodríguez es el mismo que estaba de máximo Comandante de la Policía en el Norte del país, cuando en las narices del puesto de mando de la institución se entraron siete toen ladas de cocaína en un container. Por ese hecho está capturado un Coronel activo, a quien la DEA ya le está haciendo “coquitos” para que hable.

Y como si fuera poco, un General del Ejército también está en el ojo del huracán, y nada menos que por el escándalo mundial de los ‘falsos positivos’. El General Tamayo está siendo procesado por la Fiscalía, porque supuestamente ha intentado entorpecer las investigaciones por las muertes extrajudiciales de civiles inventadas en el Ejército en el Gobierno de Álvaro Uribe para aumentar las cifras de la lucha contra la subversión.

Según las investigaciones, el General Tamayo con la anuencia de la Procuraduría y supuestos traslados de soldados testigos contra oficiales, ha obstruido a la justicia, por lo cual acaba de ser vinculado a una investigación.

El martes próximo, después de la cita con el Ministro de Defensa, el Senado dirá la última palabra. Como dijo el Senador Galán: “…No podemos exponernos a lo que ocurrió con el General Santoyo, y sobre lo cual ya nada puede hacerse…”.

Galán se refiere claramente al ascenso que durante el Gobierno de Uribe le fue concedido al General de la Policía, Mauricio Santoyo, pese a los varios cuestionamientos que en ese momento ya caían sobre el oficial, por su vínculos con la mafia de Antioquia y chuzadas ilegales a civiles y sindicalistas de Antioquia. Finalmente fue ascendido y proclamado como Jefe de Seguridad de Uribe Vélez, quien entonces, calificó de falsas y temerarias tales acusaciones. Hoy en día, preso en Estados Unidos, el mismo Santoyo confirma que sí, fue un aliado de los paras y de los narcos, y que en la institución existía un cartel de oficiales al servicio de la mafia.

Cartas, Prueban La Investigación de Generales en Ascenso