La embarcación que naufragó el pasado miércoles 2 Septiembre –con 12 migrantes– donde el único sobreviviente de la pequeña familia fue el padre, Abdala Kurdi, relató; después de enterrar a sus dos hijos y esposa en Siria; que él intentó con toda su fuerza de sacar a sus hijos a flote para que respiraran al tiempo que ellos gritaban “¡Papi, por favor, no te mueras!”. Pero al ver que sus pequeños ya no respiraban, “cerró los ojos y los dejó ir”.

Kurdi había tratado de huir de Siria, debido al conflicto armado que azota a la región para darle una mejor vida a sus hijitos y esposa, pero hoy ha quedado totalmente solo, sus esfuerzos no le alcanzaron, “…hice todo lo posible por salvarlos, pero no pude…” con estas palabras termina el triste relato de Abdala Kurdi.