La pérdida de masa muscular y ósea, desvanecimientos, náuseas, sensación de mareo y desorientación son algunos padecimientos de los astronautas durante las misiones espaciales.

Según él astrofísico Santiago Vargas, profesor del Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional, quien ofreció una conferencia “El ser humano en el espacio” para explicar los efectos fisiológicos más comunes que padece el ser humano, durante las misiones tripuladas al espacio, y los retos que tiene la medicina espacial para futuros viajes a otros planetas.

La falta de gravedad experimentan varios malestares, anotó, al advertir que la pérdida de apetito es otra de las consecuencias. En poco tiempo, los astronautas pueden sufrir de desnutrición y ver afectado su desarrollo para llevar a cabo actividades en el espacio.

Todo esto, según el experto, trae consecuencias importantes en el organismo. “Típicamente, los cosmonautas pueden ver su rostro hinchado porque se llena de sangre, sienten que están boca abajo con los fluidos llegando a la cabeza, así deben trabajan y hacer experimentos”, puntualizó.

Bajo estas condiciones pueden sufrir de anemia en menos de cuatro días. Sumado a esto, los riñones empiezan a reducir la secreción de eritropoyetina, hormona que estimula la producción de glóbulos rojos; por esta disminución se tiene menos sangre para bombear y hace que el corazón se relaje y empiece a disminuir su tamaño.

Incluso el periodo menstrual de la mujer también se ve alterado, porque en este proceso también está presente la influencia gravitatoria. “La sangre puede eliminarse de forma incompleta y generar intoxicaciones e infecciones graves”.

Igualmente, los astronautas pueden perder hasta el 5 % de masa muscular cada semana, por esto deben hacer ejercicio todo el tiempo. “Se ha comprobado que si después de 11 días no hacen ejercicio, pueden perder hasta el 30 % de masa muscular, que también lleva a la pérdida de masa ósea y a padecer osteoporosis temprana. Esta pérdida no se recupera al 100 %”, agrega.

Los niveles de radiación fuera de la atmósfera es otro factor que afecta la salud de los astronautas porque en la Luna, por ejemplo, los rayos del sol se proyectan directamente sin ninguna protección o filtro.

“Todo esto puede generar un cáncer de piel muy fuerte porque la epidermis va acumulando la radiación. Por eso los trajes espaciales cuentan con una careta que impide el paso de los rayos ultravioleta”, explica.

Además, según el investigador, está comprobado que la radiación produce cataratas de 4 a 10 años después de regresar de las misiones. Alrededor de 39 astronautas las han sufrido.

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