Perú está viviendo un auge minero sin precedentes. El mercado mundial de metales y no metales, cuyo precio subió también a causa de la fuerte demanda china, parece no tener tregua.
La explotación minera, sin embargo, no siempre es efectuada por empresas extranjeras o locales regularmente autorizadas. Gran parte, en efecto, es ilegal, llevada a cabo por emprendedores que operan al margen de la ley en zonas remotas del país, donde se desarrollaron sociedades paralelas que no responden a las normas del estado.
En uno de mis viajes, documenté la explotación ilícita de oro en el pueblo minero de La Rinconada (el pueblo más alto del mundo, a 5200 msnm).
Hay, no obstante, un área inmensa, ubicada en la selva baja amazónica, en la región Madre de Dios, donde emprendedores ilegales explotan a miles de mineros, pagándoles poco más de 200 dólares al mes por trabajar hasta 15 horas diarias.
Me refiero a la zona contigua a la llamada “carretera interoceánica”, una vía en condiciones generalmente malas que conecta el altiplano andino con la selva amazónica peruana, pasando a lo largo de la ciudad de Puerto Maldonado, y luego con Brasil.
En Perú hay varias leyes que reconocieron a la explotación minera no autorizada como un delito en todo el sentido de la palabra, ya que en el 99% de los casos, los empresarios irregulares explotan a los trabajadores y causan daños irreparables al ambiente, no sólo cuando realizan una desmesurada deforestación, sino también cuando arrojan grandes cantidades de mercurio a los ríos y lagos.
De hecho, el mercurio es útil ya que tiene la propiedad de adherirse al oro, separándolo de otros elementos. Empero, una vez que se procede a dividir el oro del mercurio, este ya no es utilizable, y entonces se arroja a los ríos provocando tanto la muerte de los organismos vivos como la contaminación de las plantas acuáticas.
A pesar de estas leyes, la ilegalidad difundida aumenta en el Madre de Dios, excepto en las áreas protegidas como el Parque Nacional del Manu y Tambopata. También los actos violentos se incrementaron en los últimos años, justamente a causa de la casi total ausencia del Estado en esta área.
Se estima que el total de los mineros ilegales se acerque a las 30.000 personas, mientras que, por desgracia, son sólo 90 policías que tienen la tarea de buscar y confrontar la explotación ilegal de oro en la región de Madre de Dios. La mayoría de las zonas deforestadas y explotadas ilegalmente se encuentra en el territorio adyacente a la Reserva del Tambopata, en las cercanías del Río Malinowski.
Un cálculo reciente, efectuado con fotos satelitales, verificó que sólo en el 2012 fueron destruidas unas 6072 hectáreas de selva, el 48% más respecto al 2011.
El resultado de este desastre son alrededor de 22 toneladas de oro extraídas cada año en la región Madre de Dios, que a los precios corrientes significan aproximadamente 880 millones de euros, dinero que va a incrementar la fortuna de organizaciones criminales que, por lo general, tienen que ver con el narcotráfico.
En la zona de acceso al parque del Río Tambopata, que debería estar libre de cualquier explotación minera, los empresarios se organizaron en asociaciones que a su vez controlan la prostitución, además de los transportes. La policía no entra a estos tétricos pueblos ilegales, como el oscuro Mega 11, donde trabajan alrededor de 5000 mineros que comúnmente provienen de las periferias degradadas de Juliaca o Arequipa.
Mi experiencia personal en los torvos pueblos donde se vende el oro arrancado a la selva tuvo lugar en el 2008, después de un viaje arriesgado en el Parque Nacional del Manu, durante el cual llegué al emblemático sitio de los Petroglifos de Pusharo.
Después de haber descendido el Río Madre de Dios en balsa por dos días, llegamos al pueblito de Colorado, de donde continuamos luego hacia Puerto Maldonado.
En Colorado hay muchos comerciantes que compran el oro a los empresarios ilegales que viven en el interior de la selva. La atmósfera es tensa. En el pueblo hay lúgubres prostíbulos donde, lamentablemente, trabajan también menores de edad.
Mientras el gobierno central permita esta explotación ilegal de la selva primaria, los empresarios sin escrúpulos continuarán deforestando y contaminando los ríos, además de explotar a trabajadores que aceptan masacrantes ritmos de trabajo sin tener ninguna seguridad de salud y de pensión.
Para fabricar joyas de oro, deseadas y ambicionadas a nivel mundial, muchas personas sufren y muchos ríos y lagos son contaminados.

Por: Yuri Leveratto www.yurileveratto.com