En los últimos 5 años se han sancionado más de 1.000 alcaldes, en su mayoría por corrupción e ineficiencia administrativa por la procuraduría sin contar las capturas y los múltiples procesos que adelanta la Fiscalía General de la Nación contra estos funcionarios públicos

.Hay dos grandes lastres que le han hecho perder credibilidad a las instituciones del Estado, uno la corrupción y dos la ineficiencia administrativa.

“Los afectados son los ciudadanos Cuando una política pública es fallida por falta de planeación, desconocimiento de las normas o por corrupción.”

“El eje de la autoridad es servir, no servirse de ella, que en últimas, eso es corrupción, la autoridad se entiende y justifica no solamente desde la ética, sino constitucionalmente”, advirtiendo que “la mejor manera de contribuir a una buena administración es prevenir y eso se logra asegurando que sus actuaciones estén dentro de los cánones legales”.

Es necesario que haya una respuesta desde la institucionalidad, para combatir la corrupción, pero también es necesario acompañar periodísticamente a las entidades encargadas de ejercer los controles para que estos funcionarios no se desborden en sus funciones.

Los nuevos alcaldes: “deben tener presente un principio fundamental de la administración pública: sólo pueden hacer y firmar lo que la Ley les permite.

En los últimos días las capturas de los funcionarios de Florencia, Buenaventura y otras ciudades deben de poner a pensar a los nuevos alcaldes y gobernadores que las denuncias públicas y el acompañamiento periodístico destaca los hechos de corrupción han hecho que los entes de control se sientan más acompañados en su función de investigar y procesar estos funcionarios en su actuar criminal contra el erario público.