Fue decomisado tracto camión que escondía cerca de 800 kilos de cocaína en un módulo neumático.

El plan perfecto para la mafia, se derrumbó en Soacha (Cundinamarca), gracias a la habilidad técnica e investigativa de la Policía Nacional. Una tractomula con capacidad para mover 52 toneladas, utilizada generalmente para el transporte de combustible, fue inmovilizada por esconder clorhidrato de cocaína.

El vehículo habría partido de Puerto Asís (Putumayo), recorrió la ruta del sur hacia el centro del país. Hizo una primera parada en Ibagué (Tolima) donde fue descargado por completo el tanque que almacenaba gasolina, y siguió su camino hacia la zona industrial de Bogotá.

Policías de la Dirección de Investigación Criminal –DIJIN-, le seguían la pista al tracto caminón, y lo inmovilizaron antes de que le perdieran el rastro por una de las entradas a la ciudad. Las primeras inspecciones evidenciaron que el tanque ocultaba algo, porque en apariencia parecía estar vació pero su peso era mayor.

​La tractomula fue trasladada a las sala de automotores de la Policía Nacional. Con apoyo del Cuerpo de Bomberos de Bogotá y maquinaria especializada, se perforó el tanque metálico y fue descubierta una sofisticada caleta neumática, que abría a presión. En su interior se escondían 777 paquetes de clorhidrato de cocaína.

​El peso bruto de alijo superaba los 920 kilos, pero se detectó que cada bloque estaba envuelto con láminas de aluminio, látex, grasa, vaselina, plásticos y cinta aislante, esto con el fin de impermeabilizar la droga, evitar que fuera detectada por escáner u olfateada por los caninos en algún control antinarcóticos. Sin la cubierta, el alijo se acerca a los 800 kilos de cocaína.

Se pudo establecer que el alijo sería llevado a una bodega en la zona industrial de la Sabana de Bogotá, allí lo ocultarían en un contenedor que saldría hacía el Puerto de Barranquilla (Atlántico), donde lo embarcarían hacia la zona costera de Manzanillo (México).

De acuerdo con la fuente investigativa todas las evidencias conducen a determinar que los 800 kilos de cocaína pertenecerían la “clan Úsuga”. Por la ruta utilizada, la modalidad y la marquilla encontrada en los paquetes, todos llevaban el dibujo de un pingüino, esto demostraría que el estupefaciente era de un solo dueño.

El conductor del vehículo fue capturado. Al parecer le pagaron 8 millones de pesos para que trasladara el tractocamión, y era quien sabía activar el sistema de presión que permitía abrir la caleta donde estaba la droga. El hombre quedó a órdenes de las autoridades judiciales competentes por narcotráfico.

En el año la Policía Nacional ha decomisado y destruido 88 toneladas de clorhidrato de cocaína, 26 toneladas más que el mismo periodo de 2014. Otras 34 toneladas han sido interceptadas por guardacostas extranjeros en aguas internacionales, gracias a la información proporcionada por la policía colombiana.​