Humberto de la Calle e Iván Márquez sellaron en La Habana, Cuba un nuevo acuerdo dentro del proceso de paz. Se trata del punto quinto de la agenda sobre Víctimas del conflicto armado.

Tras 18 meses de negociaciones se crea un sistema de justicia, reparación y garantía de no repetición, también se crea una comisión para el esclarecimiento de la verdad, una unidad especial para la búsqueda de los desaparecidos y, lo más importante y polémico  la vez, una jurisdicción especial de paz, la cual se encargará de investigar, juzgar y condenar a todos aquellos que tuvieron alguna participación en la guerra, es decir no solo integrantes de la guerrilla, sino militares, grupos paramilitares, agentes del estado y civiles.

Los responsables que no admitan sus crímenes o delitos y a quienes posteriormente se les demuestre su culpa recibirán una pena de 15 a 20 años de prisión en cárceles convencionales.

Aquellos que tardíamente reconozcan sus delitos, recibirán una pena efectiva de cinco años de prisión.

Y quienes oportunamente admitan sus culpas y aporten verdad recibirán una condena, pero sin pagar cárcel. Aunque se verán restringidos de alguna manera en libertades y derechos, pues serán monitoreados constantemente y deberán resarcir a sus víctimas.

Se trata de enviar un mensaje a las más de seis millones de víctimas que ha dejado este largo conflicto armado, de que no habrá impunidad.

Los denominados delitos internacionales no serán sujetos de perdón alguno. Se trata de los delitos de lesa humanidad, el genocidio, los crímenes de guerra, las graves violaciones a los derechos humanos, toma de rehenes, tortura, ejecuciones extrajudiciales, desaparición forzada, el acceso carnal violento, sustracción de menores, y reclutamiento de menores, principalmente.

Habrá amnistía e indulto para delitos políticos y conexos una vez firmado el acuerdo final de paz y garantizada la dejación de las armas por parte de las Farc.

“Para los agentes del Estado en especial militares y policías, el Estado desarrollará un régimen especial, simultaneo,  equilibrado y equitativo”, explicó Humberto De La Calle.

En cuanto a terceros no combatientes que hayan contribuido de manera determinante o habitual al apoyo de acciones criminales, el sistema prevé soluciones igualmente equilibradas.

“No se pondrá en marcha un esquema de persecución y venganza. No habrá cacería de brujas, pero tampoco habrá espacio para la impunidad”, agregó De La Calle Gobierno y Farc se concentrarán ahora en la concreción de un acuerdo sobre un cese al fuego y a las hostilidades bilaterales y definitivas que estaría listo para finales de enero y el cual significaría el fin de conflicto.