Gabriel García Márquez recibía el Premio Nobel de Literatura en Estocolmo por ‘Cien años de soledad’ el 10 de diciembre de 1982; más tarde confirmaría su naturaleza mágica: “Es muy difícil encontrar en mis novelas algo que no tenga un anclaje en la realidad”, aseguraba. Un realismo mágico que se debe resucitar en sus mejores frases.

1. “No llores porque ya se terminó… sonríe, porque sucedió”.

2. “Sólo porque alguien no te ame como tú quieres, no significa que no te ame con todo su ser”.

3. “La sabiduría nos llega cuando ya no nos sirve de nada”.

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