Las pruebas forenses demostraron que el niño, que había sido dejado al cuidado de su padrastro, murió por varios golpes y fue sumergido en un recipiente con agua.
En audiencia ante un juez de Bogotá, la Fiscalía pidió una pena de hasta 50 años de prisión para Manuel Antonio Nova, acusado de haber asesinado a su hijastro de dos años mediante castigos, golpes e inmersiones dentro de un recipiente con agua.

A la audiencia asistieron el acusado y Benjamín Quintero, padre biológico del niño, quien dijo que hace falta recolectar más pruebas y que según el testimonio de la madre del menor lo dejó a cuidado de Nova mientras asistía a una cita médica.

Nova llegó horas más tarde desesperado con el menor a un centro médico en Suba, noroccidente de Bogotá, donde falleció.

El dictamen forense determinó que el menor murió de forma violenta por golpes propinados en varias zonas del cuerpo, principalmente el estómago, y su cabeza fue introducida varias veces en un recipiente con agua.

El acusado, quien podría pagar una pena de más de 30 años, no aceptó cargos en la audiencia pública.