Las FARC reconocieron; a través del comandante Pablo Catatumbo, uno de los delegados en las negociaciones de paz en la Habana; que unidades de la columna móvil Daniel Aldana, estuvieron comprometidas en el vil asesinato del líder comunitario, Genaro García, el 3 de Agosto en el Pacífico Nariñense.

Genaro García, hombre de pueblo, líder de las comunidades afro del río Mira, luchaba por la tierra y la autonomía de su gente. No era un oligarca, no tenía amigos poderosos, tampoco de empuñar armas y mucho menos de ser representante de un régimen. Y, aun así, las FARC obligándolo a tenderse en el piso le dispararon directo a la cabeza y en sus piernas, como si fuera la peor alimaña, su enemigo.

Hoy los representantes de las FARC, mediante comunicado aseguran “actos tan repudiables no pueden volver a cometerse por unidades pertenecientes a las FARC EP. Nos comprometemos a sancionar el hecho y a tomar las disposiciones y medidas correspondientes para evitar su repetición”.

Como si ésta, fuera la primera vez que hicieran un acto de esta índole.

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