Aunque China y Japón se encuentran muy cerca geográficamente no es lo mismo. Muchos piensan que los chinos y los japoneses son iguales, pero no, por su historia y geografía son totalmente distintos.

Muchos tópicos se han creado sobre Japón, que son un país de geishas, samuráis, aparatos electrónicos, autos de gran calidad y grupos de turistas viajando por el mundo disparando sus cámaras a toda velocidad. Es verdad y forma parte de su tradición, pero eso no lo es todo.

En la cultura Japonesa por ejemplo, existe el machismo tanto en el hombre como en las mujeres, las mujeres sienten un absoluto respeto hacia al hombre, por los menos, al momento de comunicarse. En una reunión el que lleva el mando siempre suele ser el hombre, en la empresa inicia y acaba hablando el jefe. Sin embargo, la generación que viene es mucho más radical e inconformista y no considera conservar esta tradición.

Es una falta gravísima decir “no” a ciertas invitaciones o circunstancias, como: a cenar, comer, a una reunión, tomar café e incluso ir a un Karaoke. Pero si eres occidental este tipo de “descuidos” te serán perdonados ya que tratan muy especialmente a los occidentales, y más si son sus empleados, a todo momento son consideraciones, deferencias, regalos, invitaciones a comer, y si es el caso, semanalmente. Tienen una inteligencia emocional muy elevada, superando en el trato humano y personal a Occidente, porque siempre están pendientes que no te falte absolutamente nada.

En Japón hay una cultura de admiración por las empresas, cuando alguien se presenta, primero se dice el nombre de la empresa y luego el nombre de la persona. Y uno de los aspectos más importantes son las tarjetas de presentación (Meishi), prácticamente es todo un ritual cuando se recibe una, se recibe con mil reverencias y hay que tratarla como si fuera una delicada piedra preciosa y se debe conservar con mucho respeto en un porta tarjetas, es de muy mal gusto guardarla en el bolsillo. Alguien que no tenga respeto por la tarjeta no tendrá respeto por la persona.

Al contrario de Occidente, los japoneses llegan a trabajar 13 e incluso más horas al día, por el simple hecho que quieren que a la empresa le vaya bien. La empresa es lo más importante y lo dan todo por ella, nadie se queja, casi nunca hacen huelgas y el nivel de rotación es bajísimo. Pero claro está, los beneficios y ayudas que tienen los empleados son impresionantes, caso contrario a Occidente, hasta ellos mismos dicen que las empresas occidentales son poco generosas con sus empleados.

En Japón todo el mundo sigue el cauce del río por la rigidez de su burocracia, nadie se sale de contexto por miedo a ser rechazado en la sociedad o por la empresa, todo funciona a la perfección, pero siempre hay cosas por mejorar. Como en todos los países también existen problemas con: el exceso de trabajo, el acosador en el tren, los yakuza, los suicidios y nadie dice nada, nadie hace nada, simplemente siguen el camino trazado sin complicarse la vida.