El rapero Eminem llegó a pesar 104 kilos en sus peores épocas, un aumento de peso que atribuye a su empeño por tratar de aliviar el inmenso dolor de estómago que le producían los fármacos a los que estaba enganchado.

“En 2007 tuve una sobredosis de pastillas y acabé en el hospital. Llegué a pesar cerca de 104 kilos. No sé exactamente como engordé tanto pero tengo una ligera idea. La cobertura del vicodin y del valium, que estuve tomando durante años, te deja un agujero en el estomago, así que para evitar el dolor comía constantemente y muy mal”, escribe el cantante de 42 años en el número de septiembre de la revista Men’s Journal.

Pero tras terminar su rehabilitación, Eminem decidió plantar cara a su problema con ejercicio, hasta que descubrió que tenía una nueva adicción: correr.

“Cuando salí de rehabilitación necesitaba perder peso, pero también necesitaba encontrar la manera de mantenerme sobrio. A no ser que estuviera colocado, tenía problemas para dormir, así que empecé a correr. Esto me proporcionaba un subidón de endorfinas, pero también me ayudaba a dormir, era perfecto. Es fácil entender cómo las personas reemplazan las adicciones por el ejercicio. Una adicción por otra, pero que es buena para ellos. Yo tenía el cerebro de un adicto, pero una vez que empecé a correr me dejé llevar. Me convertí en un j**ido hámster. 27 kilómetros al día en la cinta de correr. Me podía levantar por la mañana y antes de ir al estudio correr 13.6 kilómetros en una hora. Después cuando volvía a casa podía correr otros 13.6 kilómetros. Comencé a tener un trastorno obsesivo compulsivo con las calorías, asegurándome de que llegaba a quemar 2.000 todos los días. Al final adelgacé hasta los 67 kilos. Corrí hasta el punto de que empecé a lesionarme, el golpeteo constante de la marcha comenzó a romper mis flexores de la cadera”, añadía el artista.