De Izquierda a derecha: Roberto Escobar (Hmno. Mayor de Pablo), Ofelia Gaviria (Tía de Pablo), Amigo de la Flia., Luz Mila Gaviria (Tía de Pablo). Foto tomada por SKarniopublico.com luego de la misa celebrada por su familiar en memoria del capo.

Ella, la mujer que acompañó y cuidó durante los últimos dos meses de vida al capo de capos, recuerda esos momentos, hoy, cuando se cumplen 22 años de haber sido abatido por un comando del bloque de búsqueda de la policía colombiana.

“…Me pidió espagueti y comió con mucha gana, le encantaba con plátano y huevo fritos. Como a las 2 de la tarde, me mandó al supermercado por unas cosas de aseo y comida, pero me pidió que no fuera a llegar después  de las 3 de la tarde porque era peligroso…”

Según Luz Mila Gaviria, su sobrino estaba pendiente de los horarios de salida y entrada de las pocas personas que lo acompañaron en esos días. Por eso, llegar después de las tres era un riesgo que ella, sin embargo, asumió por mera casualidad. Hoy, 22 años después, reconoce que esa demora en regresar a la casa fue un verdadero milagro, pues, se salvó de morir en el operativo.

“…Me demoré porque en la calle una anciana se desmayó y entre varias personas le ayudamos. Cuando miré el reloj ya eran las tres, entonces decidí tomar un taxi, y cuando voy llegando, veo ese poco de policías armados con metralletas rodeando la casa; el taxista me dijo que tal vez habían matado a un duro, que de pronto era Pablo, y efectivamente era Pablo. De inmediato me fui avisarles a mis hijos. Si llego cumplida, a mí también me hubieran matado. Un angelito me salvo…”

Recuerda que las últimas semanas estuvieron muy tranquilos, que Pablo veía televisión y cuando hablaban de él en los noticieros se molestaba mucho porque le echaban la culpa de todo: “hasta de la muerte de una cucaracha”.

Luz Mila Gaviria, como familiar del capo, se refiere a él como un buen hombre que ayudaba a la gente pobre y que amaba a sus hijos, padres y esposa. De hecho, gran parte del encierro en esa casa lo ocupó escribiéndoles cartas a sus hijos, Juan Pablo y Manuela. Incluso, la tía Luz Mila recuerda que su sobrino Pablo hizo una llamada a Juan pablo por un teléfono satelital que cargaba, pocas horas antes de que fuera sorprendido por el bloque de búsqueda.

“…Y eso fue lo que lo mató, esa llamada fue la que lo hizo descubrir…”

A ella misma le consta que Pablo era muy meticuloso con los temas de su seguridad y que incluso no la dejaba hablar por el mismo teléfono.

“…A mí me decía que hiciera mis llamadas desde diferentes teléfonos públicos y que tomara rutas distintas cada vez que saliera a la calle a comprarle sus cosas…”

Luz Mila Gaviria también fue la encargada de conseguirle a Pablo Escobar los apartamentos y casas que le sirvieron de escondite. En la que fue sorprendido por el bloque de búsqueda, fue ella quien la compró. El capo se las regalaba una vez las usaba.

La tía Luz Mila fue la última de los familiares que le celebró un cumpleaños al capo  de capos, quien cumplió años el primero de diciembre en la misma residencia.

“…Ese día por la noche le lleve champaña y una torta e hicimos un brindis; solo estábamos tres en la casa: Pablo, Gustavito al que le decíamos ‘Limón’, y yo. [ …] Le cantamos el happy birthday y rezamos una oración antes de irnos a dormir…”

Ahora, 23 años después, como todos los años por la misma fecha, Luz Mila y los demás familiares de quien fuera el delincuente más buscado del mundo, celebran una misa por su memoria, durante la cual, además, recuerdan las anécdotas al lado del capo, a quien siguen considerando un santo que hoy está en los cielos, pese a los miles de crímenes que le endilgaron.

Mientras tanto, en otro sector de Medellín, familiares de las víctimas del cartel de drogas más poderoso del mundo, celebran otras misas en honor a sus seres queridos.