Manuela, como todo niñ@, creía que su padre era el hombre más bueno del mundo, casi que un superhéroe, ella creía que su papá era tan genial que “le hizo creer que el ratón Pérez era millonario, y por eso le dejaba maletines con fajos de dólares a cambio de un diente de leche”. Cuando tenía 5 años, tenía tanto dinero, que creyó haberse ganado el premio mayor. Pero su padre le decía que ella tenía poderes mágicos”.

Tanto fue el amor de este padre por Manuela; que estando en una casa-quinta a las afueras de la ciudad, con 2 millones de dólares empacados en un par de costales, sin provisiones y azotados por el frío que hacia mella en la pequeña causándole hipotermia; que lo único que se le ocurrió fue hacer una hoguera con los dólares para evitar que la niña se congelara porque la adoraba.
Manuela Escobar_2

Manuela también adoraba a su padre, “al patrón”, como le llamaban. Sí, estamos hablando de Manuela Escobar, la niña consentida del Capo Pablo Escobar.

Durante mucho tiempo se dijo, que aquella niña estando en Argentina, dormía con la camisa que tenía Escobar el día que lo mataron y que guardaba con recelo un pedazo de su barba bajo su almohada. Se rumora que la confusión que le produjo al enterarse de todo lo que hizo su padre la llevó a una profunda depresión que desembocó en un intento de suicidio.

Después de la muerte del capo y durante sus primeros 9 años, se tejieron todo tipo de historias. Su llegada a Argentina bajo nuevas identidades, hicieron que tuvieran una vida tranquila. Ambos niños entraron a estudiar a un colegio de Buenos Aires, en el que hicieron muchos amigos, iban en bus al colegio, una muy vida muy distinta a la que tenían en Medellín.

Manuela tenía tanto talento para cantar, que Piero, Secretario de Cultura de Buenos Aires, en ese entonces, intentó que participara en un coro que él dirigía. No obstante, en 1999 se hizo público que los hermanos Marroquín eran en realidad, los hijos del capo Pablo Escobar, el sueño que habían construido se derrumbó.

A su mamá y hermano los enviaron a la cárcel, a ella por ser menor de edad, no le pasó nada. Pero desde ahí, Manuela no quiso volver al colegio, fue tan duro, que recurrió a profesores privados en su apartamento, como cuando lo hacia su padre para protegerla.

De toda la familia, fue la que más sufrió cuando se descubrió de quien era hija. El apellido Escobar, durante mucho tiempo ha sido una letra escarlata que refleja en ella todo el dolor y la crueldad de un cartel. Durante décadas, Manuela Escobar, la niña consentida del capo fue toda una incógnita.

Hoy su hermano es un personaje público, mientras que, Manuela  ahora Juana Marroquín, desea estar lejos de la vida pública, pero infortunadamente a sus 31 años de edad, nuevamente causa revuelo debido a unas fotografías que circulan en la red, que nos muestran, cómo es hoy aquella niña a la que el capo una vez le regaló un Unicornio.

Escobar y Familia