Los compositores y cantantes, siempre tratan de plasmar en sus interpretaciones los nombres de quienes han hecho carrera en el mundo delincuencial, en el caso de México, donde nacen los homenajes musicales a los que se han dedicado alguna actividad non santa.

En en el país manito fueron muy famosos los corridos dedicados al revolucionario “Pancho Villa”, que para algunos es un ídolo, para otros, un personaje siniestro.

En el caso de Colombia, se han dedicado cantos a grupos como: las guerrillas,  a narcotraficantes como Pablo Escobar, y en el caso de los paramilitares, uno de los temas más conocidos, fue el compuesto a los hermanos Carlos y Vicente Castaño, donde narra, que sin importar el parentesco, como en la historia de Caín y Abel, el uno traiciona al otro.

En el más reciente descubrimiento de las autoridades colombianas, del material incautado a Víctor Ramón Navarro alias “Megateo”, fueron varios temas musicales alusivos a este peligroso delincuente, pero lo que llamó la atención de la policía, según señaló el General Jorge Rodríguez Director de la Dijin, es “El corrido de Megateo”, donde se justifica su actuar criminal y destaca el gusto por la buena vida, las armas y las mujeres voluptuosas.

Artistas de renombre son los que relatan la vida de los delincuentes o le hacen apología a sus excentricidades, como es el caso de Jimmy Gutiérrez conocido como “El Torcido”, todas sus canciones están relacionadas con la burla a las autoridades y a la ley.

En los años los años 70  un tema musical interpretado por varios artistas fue éxito, “La Banda del Carro Rojo”. En otros casos, los mismos delincuentes pagan para que los compositores les hagan un homenaje musicalizado o los nombres en sus discos.

La policía en el material decomisado, a alias “Megateo” encontró varias melodías en diferentes ritmos, donde se resalta su labor como filántropo con las comunidades de la región donde vivía. Navarro alías “Megateo”, fue abatido por las autoridades este jueves en el  corregimiento de  San José de Tarra, Hacarí, Norte de Santander, donde tenía su escondite.