Martes 29 de marzo de 2016
Sábado santo, absurda tragedia. Se incrementa el número de huérfanos y viudas. Más víctimas de la inseguridad. Más víctimas de la incapacidad de las autoridades.

Es mediodía del domingo. No han pasado veinticuatro horas. Los noticieros nacionales abren sus noticias con el triunfo de Nairo Quintana en tierras españolas. Continúan con las emocionales noticias del entretenedor partido de fútbol Colombia – Ecuador.

La ciudadanía está consternada. Miramos la paja en el ojo ajeno más no la viga en el nuestro. Nos escandalizamos por los actos terroristas de otras latitudes; pero estamos casi al mismo nivel.

Es la mañana del domingo, como de costumbre, y como parte del libreto, se realiza el consabido “consejo de seguridad”, apellidado ahora, “extraordinario”.

Los resultados, de antemano se conocen: investigación exhaustiva, guerra a la delincuencia, militarización de sectores. Indolentemente dirá la autoridad policial que las muertes violentas de la ciudad no sobrepasan la media nacional.

Sin embargo los asesinatos, hurtos, fleteos, atracos, no reconocidos por la Policía, son pan de cada día. Morbosamente lo dicen los tabloides de crónica roja que a diario, y con avidez inusitada, son arrebatados de las manos de los voceadores.

Candidatos en campaña, tienen a flor de labios, la promesa de erradicar la inseguridad. Promesa que repiten en su discurso el día de posesión.

Pasan los días, y poco a poco, sus promesas se van diluyendo y se van viendo incumplidas. Ya ésta prioridad de campaña ha quedado desgastada. La delincuencia le gana a la institucionalidad.

Distriseguridad, burocratizada e ineficaz, no ha podido cumplir con las famosas cámaras ofrecidas. Los datos del Cosed (Centro de Observación y seguimiento del Delito) no pasan de ser fría información ignorada.

Fundaciones, en actos ceremoniosos, divulgan la cruda realidad. Pero nada pasa.

Los Cais, son cómodos dormideros y siestaderos de Policías. Los cuadrantes son inoperantes. Milagroso es que contesten el 1,2, 3.

El encuentro futbolístico Colombia – Ecuador, sirve para adormecer la conciencia de las autoridades y la ciudadanía. Habrán pasado tres días para que se olvide el vil acribillamiento de los tres policías, servidores públicos.

Vendrán honores. Banderas. Himnos, pero a viudas y huérfanos les tocará, y ojalá no sea así, convertirse en inquilinos permanentes de los despachos judiciales para lograr las indemnizaciones del caso.

Funcionarios de gobiernos agonizantes, con libreto en mano, se jactan de haber disminuido las cifras delincuenciales. Nada es cierto. Según ellos, inocuas capacitaciones y partiditos de futbol con pandilleros, fueron estrategias exitosas para reducirlos.

La ciudadanía reclama seguridad. El gobierno no escucha. Su única respuesta son los Consejos de Seguridad. Pero todo sigue igual.

El Concejo, Insípidos y sosos debates.

Vendrán otras campañas políticas, otros muertos, y otros consejos extraordinarios de seguridad. Y todo, seguirá lo mismo, o empeorará.

Por Alvaro Morales