La Policía Nacional capturo en un operativo a 12 personas, entre quienes figuran el cabecilla de la red, los socios, propietarios de laboratorios, coordinadores de rutas, medios de transporte y enlaces internacionales, quienes delinquían en Meta, Guaviare, San Andrés y Bogotá.

Entre los capturados están: “Tana”, máximo cabecilla sindicado de financiar la banda con el dinero producto del narcotráfico. “Caliche” principal socio financiero de la organización. “Simpson”: Transportador y enlace con laboratorios en los cuales se procesa la sustancia estupefaciente en los llanos orientales. “Fantasma” coordinaba y realizaba el transporte de la sustancia estupefaciente en lachas tipo go-fast desde el puerto de San Andrés.

Esta organización es sindicada de producir y enviar más de dos toneladas de estupefacientes al mes, vía aérea y marítima, con destino inicial Honduras y otros países centroamericanos, donde tenían enlaces narcotraficantes.

Así mismo, eran socios principales de Jairo Orellana alias “Jota” o “pelón”, señalado jefe de una estructura criminal en Honduras, que fue capturado y extraditado hacia Estados Unidos el 25 de Julio de 2015.

La red liderada por “Tana” y “Yuca’”, capturado el año pasado en Barranquilla al término del partido entre Colombia y Argentina por las eliminatorias mundialistas, utilizaba dos modalidades. Una por vía aérea y la otra, a través de embarcaciones marítimas, extrayendo siempre el alcaloide de laboratorios de su propiedad, ubicados en Meta y custodiados por el Bloque Libertadores del Vichada, del abatido “Pijarbey”

La droga era llevada en vehículos de carga desde Meta hasta Vichada, posteriormente almacenado en lugares de acopio contiguos a pistas clandestinas localizadas en zona fronteriza con Venezuela. Una vez ingresaban las aeronaves ilegales, era cargado el estupefaciente y transportado a Honduras, siendo entregado a diferentes carteles.

Cuando se dificultaba sacar los cargamentos ilegales desde Venezuela, acudían a esta estrategia, que consistía en transportar el alcaloide a la Costa Atlántica, desde laboratorios ubicados en los llanos orientales. Para este fin recurrían a caletas hidráulicas, adaptadas en vehículos particulares con capacidad máxima para almacenar 100 kilogramos de cocaína. Una vez los automotores llegaban a poblaciones costeras, la sustancia era entregada a lancheros, quienes se encargaban de llevar el alijo hasta Honduras y Estados Unidos.