A pesar de que una corte de apelaciones en Washington falló a favor del estado colombiano en el caso de la demanda de la empresa estadounidense Sea Search Armada (SSA) por supuestos derechos sobre el ‘Galeón San José’,  esta es la hora que el gobierno Colombiano no toma decisiones firmes para consolidar esta fortuna que se esta escapando del patrimonio nacional

Lo mas importante del fallo fue la Corte de Apelaciones ratificó en su totalidad la sentencia de primera instancia del 25 de octubre de 2011.

La Corte acogió favorablemente los argumentos de la defensa de Colombia, de prescripción, improcedencia de la acción judicial y “conversión” (apropiación indebida), desestimando la demanda en su totalidad y dejando sin sustento las pretensiones de Sea Search Armada.

El San José, sus tesoros, sus liti­gios, su historia, sigue siendo un asunto de actualidad. 

18 años antes de finalizar el siglo pasado, la Sea Search Armada, SSA, una empresa norteamericana dijo haber localizado el pecio del galeón y tuvo negociaciones con el gobierno colombiano para su rescate, en aguas con profundidades estimadas entre 200 y 400 metros. El pleito se prolon­gó hasta el 2008. Hoy, la real posición del buque no es pública. El interés es obvio, pues se especula que la carga en plata, oro y piedras preciosas puede tener un valor incalculable y para algunos ha sido saqueada a lo largo de los últimos 25 años.

Los cálculos que se hacen sobre el valor de los tesoros excitan la imagina­ción de buscadores de riquezas, así como de las personas interesadas por la arqueología y la historia. En los documentos del Archivo de Indias se habla, por ejemplo, de un cajoncillo de perlas que el conde de Casa Alegre, debía entregar al rey, del que jamás se supo, después de hundimiento del famoso galeón. Se han escrito varios libros sobre el buque, la batalla, su hallazgo, sus tesoros. Seguramente nuevos escritos verán la luz del sol. Más de 550 hombres se hundieron con la nave y su preciosa carga y con valiosa información que seguramente saldrá a flote den­tro de las labores de rescate. El Sol trae la más completa infor­mación sobre los aspectos más relevantes del Galeón San José.

Del inmenso tesoro del Galeón San José a Car­tagena no le tocará ni un real, ni un lingote de oro ni de pla­ta, ni una morrocota de oro, ni una joya, ni una esmeral­da, ni una perla, ni nada de nada, porque la ciudad y sus legisladores nunca abrieron los ojos para que se abrie­ra el debate nacional y se le reconocieran a la ciudad sus derechos. Veremos rescatar los tesoros de los naufragios y pasar camino a Bogotá a engrosar los museos del al­tiplano en un saqueo legal, autorizado y nada benéfico para nuestra ciudad.

¿Y los sacrificios qué?

Cartagena a cuyo amparo se protegían los buques y los tesoros del reino, lo que cos­tó millonarias inversiones y pérdidas incalculables en vida y bienes, ahora no tiene derecho a nada sobre esos te­soros que tantas desgracias, dolor y muerte le costaron a la ciudad. La única expli­cación es la negligencia de varias administraciones, de nuestros legisladores y de nuestra dirigencia, pública y privada, a quienes les han importado poco los temas fundamentales de Cartage­na.

Hoy nos preguntamos; ¿tiene la ciudad derecho a regalías sobre ese tesoro encontrado en sus aguas territoriales? Según el concepto autori­zado de varios abogados debería de sus bhaber sido así si se hubiera legislado al respecto. Lo que preocupa ahora es que el concepto de tesoro nacional se entienda como todo lo de Colombia, como que debe trasladarse a la fría altiplanicie lo que se recupere y armar en la capi­tal otro museo más en manos del Banco de la República.

Si bien es cierto que el área submarina es de la nación, también es cierto que la nave venía para Cartagena, fue hundida a 10 millas de la ciudad, en territorio adya­cente al insular del distrito y allí ha permanecido 300 años. Si el país está dividi­do en territorios, llámense distritos, municipios, depar­tamentos, regiones, y a cada una corresponde regalías de sus bienes y las mismas se quedan en los territorios donde se explotan, no sería justo que Cartagena quedara viendo un chispero porque además sería un mal pre­cedente que no le tocarán regalías a Cartagena de in­dias ni de ese ni del rescate de los cientos de embarca­ciones naufragadas en sus aguas.¡No hay derecho!

Los tesoros están avaluados en algo más de 14 billones de pesos, 28 años de resu­puesto de la capital de Bo­lívar. Si tan solo le tocara a la ciudad el 10% de ello se tendría 1.4 billones para re­solver muchos problemas de la gente que habita la ciudad. Se podrían construir con esos dineros tres transca­ribes o un millón de viviendas de interés social cuyo costo unitario sea de catorce millones o mil sete­cientos millones de litros de leche pura comprados a los ganaderos para alimentar a los niños pobres de la ciu­dad o se enjugaría 10 veces el déficit de la red de salud del Distrito y del Departa­mento y se pagaría 7 veces la deuda externa del Distrito que hoy es de ciento treinta y nueve millones de dólares con el Banco Mundial.

Nos preguntamos si viendo que es un asunto de mera justicia con el dolor, las vejaciones, el hambre y la msieria que ha sufrido la ciu­dad ¿Se moverán las fuerzas vivas de la ciudad y el go­bierno distrital a solicitar­le al gobierno nacional que tenga en cuenta a Cartagena por concepto de este y otros tesoros en sus aguas territo­riales? ¿Intervendrán los le­gisladores para subsanar la injusticia de desposeer a la ciudad de lo que le corres­ponde? ¿Lucharán nuestros senadores y representantes para conseguir que Carta­gena no vea pasar el rescate de los tesoros náufragos sin oler una morrocota?

Por lo menos, cuando se res­cate ese inmenso tesoro, el mismo debe quedar expues­to en la ciudad en un museo especial, con las normas modernas de seguridad para tales riquezas y las mismas no deben subir por ningún motivo a Bogotá. Desde ya debe empezar a trabajarse en ello. Y si pro desgracia el gobierno, se impone a la fuerza, que reconozca a la ciudad, en obras, un por­centaje importante del valor total de los tesoros que se rescaten.

 

Está el San José donde dijeron los de la SSA ¿O fue un despiste para sacar los tesoros?

Pese a que la Sea Search Armada, aseguraba tener videos submarinos de la localización del San José, el 6 de julio de 1994, la firma estadounidense Co­lumbus Exploration Inc., después de haber explorado la zona, por espacio de un novenario, con los más modernos equipos satelitales y técnicas de resca­te, sostuvo que dicha embarcación no se encontraba en el sitio donde la Sea Search Armada lo había reportado. En tal lugar y sus alrededores no había rastro de barcos, tesoros, ni joyas, sumergidas en ese perímetro.

Como no es fácil meterse en el mar sin la tecnología apropiada y como ha pa­sado tanto tiempo, desde 1982 cuando la SSA reportó el hallazgo del galeón San José, la pregunta que ronda en las costas colombianas es si la empresa gringa dio la ubicación exacta o si por el contrario la escondió. Otro interro­gante que surge es si el tesoro del San José no ha sido sacado ya y forma parte de las colecciones privadas, habiendo sido negociado en el monstruoso mer­cado negro arqueológico que se mueve en el mundo entero. ¿Los datos fueron un despiste para sacar la inmensa fortuna que cayó a los fondos marinos el 8 de julio de 1708 a las ocho de la noche?