No es un secreto que el ex vicepresidente Angelino Garzón no culminó su período en muy buenos términos con el presidente Juan Manuel Santos.

Sus declaraciones y comentarios en temas coyunturales generaron en varias oportunidades malestar entre los funcionarios del gabinete y el mismo jefe de Estado.

Ahora parece que la fórmula compacta entre Santos y el vicepresidente Germán Vargas Lleras se está desvaneciendo. Kienyke.com hace una descripción de los hechos acontecidos en los últimos meses y que demostrarían un claro distanciamiento entre los dos más altos funcionarios del Estado.

Roces en el gabinete

Germán Vargas Lleras, desde que se posesionó el 7 de agosto del año pasado, viene liderando una serie de tareas en el Gobierno que ningún vicepresidente había hecho hasta el momento: promover e inaugurar obras de infraestructura en todo el país.

En ese proceso, a mediados del mes de mayo pasado el vicepresidente se fue lanza en ristre contra el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, por falta de presupuesto para el financiamiento de la tercera ola de las autopistas 4G. Desde Cúcuta, y a través de su cuenta de Twitter, Vargas Lleras le pidió al jefe de la cartera económica definir si iba a financiar o no estas obras.

“No es posible venir a Cúcuta sin preguntarle una vez más al sr MinHacienda si los 4 corredores viales de 3ra Ola #4G se van a hacer o no”, dice el controversial trino, cuyo tono fue de orden presidencial.

Por su parte, Mauricio Cárdenas se mostró extrañado por el mensaje que subió a las redes sociales el vicepresidente. “Creo que alguien le está manejando la cuenta de Twitter, que no le presta un buen servicio ni a él ni al Gobierno”, dijo. El ministro manifestó que está comprometido con destinar los recursos necesarios para las carreteras 4G.

Al día siguiente, el presidente Juan Manuel Santos en un acto público en Aguachica (Cesar), le jaló las orejas a Germán Vargas, y manifestó que “la ropa sucia se lava en casa”.

“Le pediría al señor vicepresidente que esas solicitudes, que son normales, las haga en privado y no en público. Las haga en el consejo de ministros, las haga en las conversaciones con el ministro de Hacienda, que no las haga a través de los medios de comunicación, por aquello de que la ropa sucia se lava en casa”, dijo el presidente de la República.

Una semana después de este rifirrafe, el 20 de mayo, la ficha clave de Vargas Lleras en el Gobierno y amigo cercano, el entonces ministro de Presidencia Néstor Humberto Martínez, se mostró desafiante con algunos de sus colegas, al estilo del Vicepresidente.

Durante el séptimo debate de la reforma del equilibrio de poderes en la Comisión Primera de la Cámara de Representantes, no ocultó sus diferencias con los ministros del Interior, Juan Fernando Cristo, y de Justicia Yesid Reyes.

La discusión se centró en el artículo que eliminaba el Consejo Superior del a Judicatura, cuyo texto original de la ponencia contemplaba la participación del gobierno en el nuevo organismo que se crea. El superministro Martínez llegó en ese momento y propuso cambiar el texto propuesto por el Gobierno, en presencia de los ministros Cristo y Reyes, para que las cortes tuvieran total autonomía en la administración de la justicia.

Varios congresistas salieron a criticar la actitud del ministro de Presidencia, y hasta se rumoró que estaba buscando el favor de las cortes en sus aspiraciones a ser Fiscal General.

Posteriormente, en el último debate de la reforma al equilibrio de poderes en la plenaria de la Cámara, se vio el distanciamiento entre Martínez y el ministro Yesid Reyes; ambos evitaron un acercamiento.

A esta situación hay que añadirle un hecho inédito, y fue la reunión que sostuvo Néstor Humberto Martínez con el senador Álvaro Uribe Vélez, una semana antes del encontrón en la Comisión Primera de la Cámara. Se trataba del primer acercamiento entre el Gobierno y la oposición.

Al finalizar la reunión, el ministro Martínez calificó a Uribe como un patriota. Al parecer esta reunión y el distanciamiento con el ministro de Justicia precipitaron su salida del Gobierno. El pasado 2 de junio, Néstor Humberto Martínez presentó su renuncia aduciendo razones personales. Varios medios de comunicación aseguraron que su salida del Gobierno fue para liderar la alianza de su firma de abogados con la empresa de asesoramiento jurídico más prestigiosa en el extranjero.

Pero lo cierto es que salió estrepitosamente una figura clave de Vargas Lleras y Cambio Radical en el Gobierno.

No es descabellado pensar que una de las razones del distanciamiento entre el vicepresidente y el jefe de Estado sean los acercamientos que ha tenido el partido de Vargas Lleras, Cambio Radical, y el uribista Centro Democrático en plena campaña electoral.

De hecho, cuando salió del gobierno Néstor Humberto Martínez, el expresidente Álvaro Uribe no guardó elogios para él. “Él fue receptivo con nosotros, nos escuchó, estaba estudiando nuestras inquietudes y se lo tenemos que agradecer”, aseguró a medios de comunicación el senador.

El 8 de abril, cuando se discutía en quinto debate la reforma al equilibrio de poderes en la Comisión Primera del Senado, Álvaro Uribe sorpresivamente llegó al recinto y defendió al vicepresidente Germán Vargas.

El exjefe de Estado pidió no aprobar una proposición que radicó el senador Armando Benedetti, en la que buscaba generarle una inhabilidad a Vargas Lleras para aspirar a la Presidencia de la República.

Esta intervención causó sorpresa, pues Vargas y Uribe desde hace años venían sosteniendo una fuerte confrontación.

Este favor que le hizo Uribe al vicepresidente fue devuelto por Cambio Radical, también en el marco del séptimo debate de la reforma al equilibrio de poderes en la Comisión Primera de la Cámara. Allí el representante de esa colectividad, Rodrigo Lara, se opuso a una propuesta hecha por los ponentes de la iniciativa en el artículo de la silla vacía, la cual se extendía a decisiones tomadas por jueces del extranjero.

Varios congresistas del Centro Democrático rechazaron esa proposición, manifestando la intención de perjudicar al senador Álvaro Uribe, pues si un juez de Venezuela profiere una orden de captura contra el expresidente, este perdería su curul en el Senado y no podría ser reemplazado. Finalmente la propuesta fue eliminada en el último debate del proyecto de reforma constitucional.

En varios sectores políticos se ha dicho que estos hechos de cordialidad entre el Centro Democrático y el partido del vicepresidente estarían abonando una alianza entre ambas colectividades para las próximas elecciones regionales.

De afianzarse los guiños mutuos, podría perfilarse un giro de Cambio Radical del santismo y la Unidad Nacional al opositor uribismo. En política todo puede pasar, y no sería extraño escuchar una alianza para las elecciones presidenciales de 2018 entre Vargas Lleras y Uribe.

En boca de algunos especialistas, los rumores de esa posible alianza han generado un gran descontento en presidente Juan Manuel Santos con su vicepresidente que ahora lo hacen temer si podría esperar de él una jugada a traición.