Su producción se inició en 1963 para tratar la hiperactividad, narcolepsia y la depresión, pero debido a su falta de potencial terapéutico y parecido con las anfetaminas, se prohibió en la década de los 80´s.

Muchos aseguran que los combatientes de la guerra de Siria utilizan esta píldora para olvidar el dolor y el miedo. Desde el autodenominado Estado Islámico, hasta miembros del grupo rebelde al-Nusra y también soldados del Ejército Libre de Siria.

“…Los combatientes las utilizan para controlar sus nervios y también para aumentar su rendimiento sexual…” aseguró un traficante de estas sustancias en un reportaje televisado por Arte Journal, en mayo de 2015.

En el documental “La Droga de la Guerra de Siria” consumidores de la sustancia comentaban. “…No puedes dormir, ni siquiera cerrar tus ojos. No hay nada que puedas tomar para detener su efecto…”

“…Me sentía el dueño del mundo, como si tuviera un poder que nadie tiene…”, agregó otro consumidor.

“…Ya no sentía miedo después de tomar captagón…”, dijo un hombre.

“…Proporciona a los soldados energía sobrehumana y coraje…”, mencionó un excombatiente.

Pero no todas las personas están de acuerdo con que se le llame “la droga de los yihadistas”. Todo responde simplemente a una relación entre drogas y terrorismo. “…En los contextos bélicos existe una tradición larga en el uso de anfetaminas y no es algo nuevo, […]. El captagón es un estimulante suave que mejora la atención y el rendimiento cognitivo. También reduce el cansancio, hambre, sueño y mantiene el estado de vigilia durante más tiempo…” aseguró Claudio Vidal, delegado de Energy Control.

El experto asegura que los efectos que produce “…radica más en las características personales de quien consume, que de la sustancia en sí…” y en cuanto a los efectos secundarios menciona que “…pueden variar, desde una estimulación excesiva del sistema nervioso central, hasta psicosis tóxicas o anfetamínicas o dependencia…”

Luego de los trágicos atentados en París, la prensa francesa anunció el hallazgo de jeringas en los cuartos de los terroristas que perpetraron los ataques; confirmando de esta manera que las jeringas contenía captagón, lo mismo que en la sangre de los atacantes suicidas.

El captagón se ha hecho muy popular desde que estalló la guerra en Siria y sus milicias consumen una parte y exportan otra, permitiendo con sus ganancias financiar la guerra.