Dos compromisos del Contralor Maya Villazón sobre Reficar: La Contraloría establecerá con precisión el costo de la Refinería y hacia septiembre entregaría resultados de su Auditoría

Reficar y CB&I se exponen a procesos sancionatorios por parte de la Contraloría, de continuar dilatando la entrega de información completa al equipo auditor, afirma el jefe del organismo de control.
La Contraloría no acepta la traducción de los contratos en inglés de Reficar y CB&I y para asegurar la confiabilidad de su contenido busca traductores oficiales, autorizados por el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Las auditorías que hizo la Contraloría en años pasados no encontraron nada en Reficar, porque únicamente miraban los libros de contabilidad y los encontraban perfectos.
Faltó hacer una auditoría integral al proyecto, dice el Contralor al responder por qué el organismo de control feneció la cuenta de Reficar durante 4 años.

Dos compromisos estableció el Contralor General de la República, Edgardo Maya Villazón, en relación a la Actuación Especial de Fiscalización que adelanta la Contraloría sobre Reficar.

Primero: No habrá necesidad de contratar ninguna compañía para entregarle al país la información que precise con exactitud cuál fue el costo real de la construcción de la Refinería de Cartagena. “La Contraloría tiene la obligación y el imperativo moral de hacer esta tarea y así lo hará. Y si quedaron excedentes, vamos también a verificar a dónde fueron a parar”, indicó el Contralor.

Segundo: La Actuación Especial de Fiscalización que adelanta la Contraloría en Reficar y CB&I estaría terminando en septiembre próximo.

Maya Villazón insistió en exigir y requerir a Reficar, CB&I y Foster Wheeler que entreguen de forma oportuna la información que les solicita la Contraloría en desarrollo de esta Actuación Especial.

“En un universo de revisión de contratos y de costos tan grande, tenemos que tener la información oportunamente y si no es así deberán proceder los procesos sancionatorios que aplica la Contraloría en estos casos, pues esta es la principal fuente para realizar el proceso auditor”, anotó.

Maya Villazón dijo también que todos los contratos de Reficar están en inglés y la traducción es de las tres empresas mencionadas y la Contraloría no puede aceptar tales traducciones.

Explicó que, para tener confiabilidad sobre el contenido de los contratos, la Contraloría busca el servicio de traductores autorizados por el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Esta labor de traducción hace muy dispendiosa el seguimiento que debe hacerse a los contratos, señaló.

A esto se añade que en los contratos que entregan, tanto Reficar como CB&I, no se encuentra la totalidad de su contenido.

No se podía mirar solo la contabilidad

¿Por qué la Contraloría feneció durante 4 años la cuenta de Reficar?

Según explicó el Contralor Maya Villazón, “la Contraloría únicamente llegaba a mirar la contabilidad. No había auditoría de resultados o financiera. No se aplicó la modalidad de auditoría integral que había que hacer”.

El Contralor General se ratificó en los señalamientos que hizo desde enero pasado la CGR sobre puntos claves del proceso de ampliación de Reficar, como las adiciones presupuestales, la inexperiencia de Glencore en construcción de refinerías, el gran error de aplicar la modalidad de costos reembolsables y lo que llamó el vergonzoso control gerencial que realizó Foster Wheeler.

Adiciones presupuestales

“En el sector público, un contrato no se puede adicionar por más del 50% de su valor inicial. Aquí hay adiciones del 100%, del 200%, del 300%, del 500%, del 1.000%, del 2.000% del valor inicial del contrato. Ese es un aspecto que debió tenerse en cuenta y controlarse desde el comienzo”.

La inexperiencia de Glencore

“Glencore no tenía la experiencia suficiente. Hasta el 2007 lo que había sido era una comercializadora internacional de materias primas de minería y de hidrocarburos líquidos. No había construido una refinería en toda su trayectoria en el mundo”.

El error de los costos reembolsables

“Aplicar la modalidad de costos reembolsables fue un gran error. Eso significa: gaste y yo pago lo que usted gasta. Me pasa la cuenta y yo le pago”. Y traen una firma norteamericana de gerencia de proyectos y la Contraloría encuentra en todas las cuentas que presentan un sellito ordenando los pagos de esos costos reembolsables”.
“En esta modalidad de contratación, se pierde el derecho al pataleo, el derecho a reclamar”.

Un vergonzoso control gerencial

“El control gerencial que realizó Foster Wheeler es realmente vergonzoso. Realmente no hubo ningún control. Es un constructor gerencial de proyectos y lo que hace es poner un simple sello para que paguen la cuenta que presenta Reficar”.