Por Alejandro Arias

La Ciénaga Grande de Santa Marta cumple tres semanas de emergencia sin que autoridad alguna hubiere actuado efectivamente sobre las causas de la mortandad de peces denunciada el pasado 17 de junio.

Mortandad que se ha podido confirmar no sólo afecta a peces de diferentes especies sino que se ha podido confirmar, en primicia, también tiene entre sus víctimas a manatíes. Especie en vía de extinción y de la que tienen una especial vigilancia para su conservación las autoridades ambientales nacionales y regionales.

La emergencia, consultadas fuentes especializadas, obedece a la dramática disminución de los niveles de agua de la CGSM originadas en los más de dos docenas de diques ilegales construidos en el complejo lagunar que afectan, esencialmente y gravemente, la funcionalidad así como de la estructura y composición del humedal Ramsar.

A la emergencia ambiental en la CGSM se suma otra en contra de las zonas costeras de Salamanca. Ello debido a que como los pescadores y las familias de la región tienen en la pesca en la CGSM su sustento y posibilidad alimenticia, éstos terminan obligados a desplazarse  en búsqueda de peces y crustáceos en la zona costera de Salamanca y en el mar.

Pescadores y especialistas exigen se desarrollen actividades que mitiguen la emergencia y se facilite la entrada de agua de los ríos de la SNSM y del río Magdalena porque no está entrando, particularmente de los caños Schiller, Renegado y Aguas Negras. Esto exige que se ponga maquinaria pesada a trabajar en estos puntos y con ello palear la sequía que somete y degrada la ciénaga con las consecuencias denunciadas.