Ocho integrantes de esta peligrosa organización criminal; cuatro pertenecían a una misma familia; que operaba en los localidades de San Cristóbal, Kennedy, Bosa, La Candelaria, y algunos municipios de Cundinamarca.

El General Rodolfo Palomino López, Director de la Policía Nacional, señaló, “…se realizaron seis registros en los que fueron recuperados 10 cuadernos con más de 4 mil números IMEI, que serían puestos a equipos móviles reportados como hurtados…”

El primer eslabón lo dirigía alias “La Doña” (madre), quien era la receptadora de la banda, encargada de comprar los celulares hurtados mediante las modalidades de atraco, raponazo y cosquilleo en las diferentes ciudades del país pero principalmente en Bogotá.

Polomino López, indicó, “…los aparatos los recibían alias “Duval” y “Frederick”, padre e hijo respectivamente, quienes en asocio con otros dos hombres, se encargaban de manipular ilegalmente la información del IMEI o la clonaban, y acudían a sus contactos en las empresas de telefonía móvil para vulnerar los protocolos de activación o desactivación de los celulares reportados…”

El tercer eslabón criminal lo lideraba alias “La Mona”. La mujer vendía los equipos liberados ilegalmente distribuyéndolos en los sectores comerciales del centro de Bogotá.