Izquierda: Antonine Leiris / Derecha: Helene Muyal-Leiris

Antonine Leiris, un hombre que perdió su esposa, Helene Muyal-Leiris de 35 años de edad, en los atentados en París, redactó en su cuenta Facebook un sentido mensaje en contra del grupo terrorista ISIS.

En el escrito que es titulado por Leiris “no tendrán mi odio” deja entrever la equivocación de los grupos fundamentalistas, en este caso ISIS, que en este viernes negro en la ciudad Luz dejó más de 130 muertos.

En el relato cuenta que amaba a su esposa asesinada y que nunca cultivará en su pequeño hijo, fruto del amor, el odio por los que le quitaron la vida a su madre.

skarniopublico.com publica el mensaje escrito por el adolorido esposo y padre…

“No tendrán mi Carta al Estado Islamicoodio.

La noche del viernes ustedes robaron la vida de un ser excepcional, el amor de mi vida, la madre de mi hijo, pero ustedes no tendrán mi odio. No sé quiénes son y tampoco quiero saberlo, ustedes son almas muertas. Si ese Dios por quien ustedes matan tan ciegamente nos ha hecho a su imagen, cada bala en el cuerpo de mi mujer habrá sido una herida en su corazón.

Así que yo no les daré el regalo de odiarlos. Ustedes lo están buscando, pero responder al odio con la cólera sería ceder a la misma ignorancia que hace de ustedes lo que ustedes son. Ustedes quieren que yo tenga miedo, que mire a mis conciudadanos con ojos desconfiados, que sacrifique mi libertad por la seguridad. Perdieron. Sigo siendo el mismo de antes.

Yo la he visto esta mañana, finalmente, después de noches y días de espera. Ella estaba tan hermosa como cuando partió el viernes por la noche, tan bella como cuando me enamoré perdidamente de ella hace más de 12 años. Por supuesto que estoy devastado por el dolor, les concedo esa pequeña victoria, pero esta será de corta duración. Sé que ella nos acompañará cada día y que nos volveremos a encontrar en ese paraíso de almas libres al que ustedes jamás tendrán acceso.

Nosotros somos dos, mi hijo y yo, pero somos más fuertes que todos los ejércitos del mundo. Y ya no tengo más tiempo para darles, tengo que volver con Melvil que ya ha despertado de su siesta. Tiene apenas 17 meses de edad. Va a comer su merienda como todos los días, después vamos a jugar como siempre y, toda su vida, este pequeño niño les hará frente siendo feliz y libre. Porque no, ustedes no obtendrán su odio”.