La Asociación Nacional de Empresas Transportadoras de Carga por Carretera, Asecarga, advirtió que los integrantes de la denominada Dignidad Camionera iniciarán un nuevo paro el próximo 20 de febrero, si el Gobierno no cumple con sus promesas.

De acuerdo con la agremiación, representantes del movimiento camionero adelantarán reuniones con el Gobierno Nacional durante los próximos días y el 17 de febrero evaluarán si inician un nuevo paro camionero.

Asecarga señaló que “es importante y así se ha manifestado tomar medidas urgentes para ayudar a solucionar la crisis que atraviesa el sector especialmente las empresas habilitadas y de los camioneros”.

La asociación también destacó que el paro sería consecuencia del incumplimiento del Gobierno a los acuerdos que se alcanzaron en julio del año pasado, cuando el sector camionero se fue a paro durante 43 días.

Asecarga argumentó que el Sistema de Información de Costos Eficientes para el Transporte Automotor de Carga (Sice – Tac) genera un costo adicional para el sector, que además debe pagar impuestos y los sueldos de cerca de 1,5 millones de trabajadores.

Los efectos del último paro camionero

El paro camionero que duró 43 días, afectando gravemente la movilidad de la carga en el país, ocasionó un abrupto freno a las actividades mercantiles, elevando considerablemente el porcentaje de comerciantes que reportaron descenso en sus ventas, según anunció la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco).

Para el 34% de los encuestados por Fenalco, las ventas (expresadas en cantidades) fueron mayores a las obtenidas un año atrás, para el 42% fueron aproximadamente iguales y el 25% restante reportó una disminución.

Con estos resultados, la entidad informó que el balance fue el más bajo de los últimos 34 meses.

Según la entidad, el desabastecimiento de alimentos no solo se reflejó en incrementos pronunciados en precios al consumidor, sino también en menores volúmenes comercializados.

Las cifras del Dane reflejaron un incremento del comercio minorista en los primeros 5 meses del año de 1,8% y del mes de mayo una variación de -0,5%. A pesar de que aún no se encuentran publicadas las cifras actualizadas de junio y julio, se esperaría que los resultados tiendan a ser negativos.

A esto debe sumarse el impacto sobre la inflación que en julio llegó a 9%, el registro más alto en los últimos años, y luego de que se empezaran a disipar los efectos de la devaluación y el fenómeno de El Niño.