A pesar de ser una legítima manifestación de la libertad de expresión, además de amparada por la libertad de información por ser “noticia”, la filmación en vídeo de las colas en Venezuela es perseguida por la Guardia Bolivariana.

En la actualidad, pocas televisoras han podido grabar legalmente en los centros de abastecimiento venezolanos, y los teléfonos de la gente siguen siendo la principal vía de difusión de la escasez que vive el país.

Uno de los últimos ejemplos es este vídeo que circula por las redes sociales y en el que una mujer documenta una cola literalmente “kilométrica” de venezolanos que aguardan para comprar leche regulada a 65 bolívares en el supermercado Todo Hogar, sector Colinas del Neveri de Barcelona, Venezuela.