El patrullero de la Policía Nacional Wilmer Antonio Alarcón Vargas, fue sentenciado por el Juzgado 33 Penal de conocimiento de Bogotá a 37 años y 6 meses de prisión, como autor del delito de homicidio en circunstancias de agravación, por ser cometido en estado de indefensión en contra de un menor de edad. En la sentencia se reitera la orden de captura con el fin de hacer efectiva la condena.

En el sector de Pontevedra, norte de la capital del país, en donde un grupo de policías perseguía a unos ladrones de acuerdo con la denuncia hecha por unas personas víctimas de hurto en el sector.

Los hechos materia de la decisión ocurrieron pasadas las 9 de la noche el 19 de agosto de 2011.

Al mismo tiempo, unos grafiteros, quienes pintaban una pared en ese lugar, corrieron porque creyeron que los uniformados, como era costumbre, les quitaban las pinturas en aerosol y algunos accesorios que les sirven para la elaboración de las imágenes.

“Terminamos de hacer un Gato Félix en una pared cuando vimos a los policías persiguiéndonos, salimos huyéndoles porque algunas veces nos golpean y nos quitan las cosas”, manifestó el testigo de la Fiscalía, David Santiago Charid, quien iba corriendo al momento de los hechos.

La Fiscalía constató que si hubo un grafiti del Gato Félix hecho minutos antes del homicidio.

Además los exámenes elaborados por los peritos del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses no determinaron la presencia de antimonio, plomo o bario, es decir, que la víctima no portaba ningún tipo de arma blanca o de fuego como lo quisieron hacer ver los uniformados al colocar un arma tipo Sterling de color cromado y de calibre 22 largo.

Diego Felipe Becerra murió como resultado de un impacto de arma de fuego a menos de un metro y medio de distancia, lo que hizo prever que estaba indefenso y no tuvo manera de esquivar el disparo, manifestó el juez al dictar la sentencia.

La delegada del ente acusador interrogó a 37 testigos, divididos en cuatro grupos de especialistas, con el fin de corroborar los resultados de las pruebas hechas a cada uno de los elementos materiales y establecer el estado en que fue encontrada la víctima, la posición y objetos que rodearon los hechos materia de la investigación judicial.

Asimismo, se logró establecer que las prendas de vestir que portaba Becerra si tenían rastros de las pinturas utilizadas en la elaboración de los grafitis hechos con pintura atomizada o vaporizada minutos antes de su muerte.

Fueron aportadas grabaciones de video obtenidas de los conjuntos residenciales del sector, en las que se muestra a la víctima elaborando las imágenes.